Manual de SupervivencIA Docente: Sustituye como puedas

Reflexión práctica sobre cómo transformar una sustitución improvisada en una experiencia de aprendizaje con intención pedagógica, utilizando la inteligencia artificial como apoyo ágil y flexible. El texto propone un flujo de trabajo “guerrillero” que permite dinamizar al alumnado, fomentar la participación, atender a la diversidad y recoger evidencias de aprendizaje en tiempo real, reivindicando el papel del docente sustituto como dinamizador y recordando que la IA no sustituye a la pedagogía, sino que la potencia cuando hay criterio.

Jorge Veses Amorín

9/3/20252 min read

Hay una escena que cualquier docente reconoce: entras a una clase que no es la tuya, sin materiales preparados, con un grupo que no conoces y una consigna vaga de “mantenerlos entretenidos hasta que vuelva el profesor”. El escenario perfecto para la improvisación.

Pero improvisar no significa resignarse a perder el tiempo. Con las herramientas adecuadas, incluso una sustitución puede convertirse en una experiencia de aprendizaje dinámica, motivadora y memorable.

De la sustitución al aprendizaje con intención

La sustitución suele concebirse como un paréntesis. Algo que “no cuenta” en el progreso del grupo. Sin embargo, esa visión olvida que cada minuto en el aula es una oportunidad. La diferencia no está en tener la programación al detalle, sino en cómo reinterpretamos la situación: no como un hueco, sino como una ocasión de aprendizaje.

Aquí entra en juego la inteligencia artificial. Usada con criterio pedagógico, la IA puede transformar una sustitución improvisada en una clase con intencionalidad. No hablamos de planificar horas de materiales, sino de usar un flujo de trabajo ágil y flexible que encaje en ese contexto de “guerrilla”.

Un flujo de trabajo guerrillero

La idea es sencilla y poderosa:

  1. Proyectar un vídeo —puede ser un documental corto, un cuento animado o incluso un fragmento de una serie educativa disponible en YouTube—.

  2. Mientras se visualiza, la IA (Gemini, ChatGPT, etc.) genera preguntas de comprensión, análisis o debate en tiempo real. No necesitamos haber preparado nada antes.

  3. Las preguntas se convierten en actividades dinámicas usando herramientas como Wordwall o Plickers. Basta con copiar y pegar lo que la IA nos propone en las plantillas de estas plataformas.

El resultado: una sesión que mantiene al grupo atento, activa su pensamiento crítico y lo conecta con dinámicas de juego o evaluación formativa. Y todo ello, aun sin conocer la materia o el nivel de detalle del temario.

Lo que ganamos con este enfoque

  • Motivación y dinamismo: en lugar de limitarse a mirar un vídeo pasivamente, el alumnado participa, responde, debate y juega.

  • Inclusión real: gracias a la flexibilidad de la IA, podemos plantear distintos niveles de dificultad, atendiendo a la diversidad del grupo sin haberlo preparado de antemano.

  • Evaluación formativa instantánea: herramientas como Plickers permiten recoger evidencias de aprendizaje al momento, sin correcciones posteriores.

  • Transferencia de competencias: más allá del contenido del vídeo, se trabajan habilidades clave como la escucha activa, la reflexión crítica y la expresión oral.

  • Revalorización del rol docente: el profesor sustituto deja de ser un mero vigilante para convertirse en dinamizador del aprendizaje, incluso sin dominar la materia.

Los riesgos a tener en cuenta

Como todo recurso, también hay límites:

  • Dependencia tecnológica: es importante no dejar que la IA sustituya por completo nuestra capacidad de improvisación pedagógica.

  • Superficialidad: no todos los vídeos valen; hay que elegir con un mínimo de criterio.

  • Ética digital: conviene recordar que la IA no es infalible y enseñar al alumnado a mantener siempre una actitud crítica frente a lo que propone.

Conclusión

La sustitución improvisada ya no tiene por qué ser un trámite vacío. Con un proyector, conexión a internet y un poco de ingenio apoyado en la IA, es posible transformar el “sálvese quien pueda” en una experiencia significativa. No se trata de que la máquina haga magia, sino de que el docente mantenga la brújula pedagógica y aproveche la tecnología para orientar al grupo hacia el aprendizaje.

En definitiva, sustituir como puedas no es rendirse a la improvisación, sino reivindicar que cualquier situación puede convertirse en aprendizaje si sabemos darle intención y estructura. La IA solo pone las herramientas; la pedagogía, como siempre, la ponemos nosotros.